domingo, 12 de julio de 2015

La Europa de dos velocidades

Mientras el grupo de los #eurodesalmados avanza aceleradamente hacia la deshumanización, una parte cada vez más importante de la población quiere ir en otra dirección.
En los últimos años se ha hablado bastante de una posible Europa de dos velocidades: los países más ricos del norte, siempre tan eficientes, marcharían raudamente hacia una mayor integración económica, lo que les permitiría explotar mejor a sus “hermanos pobres” del sur, que irían a una velocidad, supuestamente más lenta, hacia el empobrecimiento.

Con el comportamiento psicópata del grupo de los #eurodesalmados, más conocido como Eurogrupo, hacia el pueblo de Grecia, se ve claramente las dos Europas que se mencionan, pero cambia ligeramente el sentido según mi lectura: mientras hay una Europa que se deshumaniza aceleradamente, adquiriendo las conductas propias de los zombies, inmunes a cualquier sentimiento, recluidos en celdas de oro y marfil, rodeados de ordenadores que solo muestran números y gráficas, hay otra Europa que pugna por abrirse paso. Hace poco esta Europa estaba escondida, y parecía no existir. Pero en los últimos años ha comenzado a manifestarse: el 15M en España, seguido desde el año pasado de nuevas agrupaciones políticas que van ganando cuotas de poder, y por supuesto el fenómeno de Syriza en Grecia, primer partido político que gana el poder en un Estado europeo y que propugna claramente una nueva orientación política y económica, son dos buenos ejemplos.

Estas dos Europas no se pueden dividir por su origen geográfico ni cultural. En cualquier punto podremos encontrar a los miembros de una y de otra, rodeados de una masa mayoritaria que de momento no tiene claro para qué lado decantarse. Por supuesto que la primera Europa, la de los números y sus medios de comunicación bien pagados, es mucho más rica y poderosa que la segunda, la de las personas. Pero esta ha sido la historia del ser humano desde hace milenios, y de una u otra manera el bando de las personas siempre acaba ganando. Porque el mundo de los desalmados se sostiene sobre el de las personas, y en el momento en que éstas cobran conciencia de esa situación -algo que siempre acaba sucediendo- simplemente con moverse de sitio tienen suficiente. Y el castillo de naipes de los números se desploma por su propio peso.

Así que armémonos de paciencia y vayamos preparando nuestra cintura, para cuando llegue el momento de hacerse a un lado y dejar caer al mastodonte Midas, con sus manos cubiertas de oro y su corazón congelado.

jueves, 9 de julio de 2015

La hora de los valientes

¿Qué pasaría si algún poderoso tuviera una revelación que cambiara la dirección de su vida, orientándola hacia las otras personas?
Imaginemos la siguiente escena: Frau Merkel se acuesta esta noche a dormir, con toda seguridad a una hora prudente. Durante la noche, tiene un sueño revelador; en ese sueño tiene una experiencia de tipo trascendental, que le hace sentir a todos los seres humanos como sus hermanos, comprendiendo que es parte de una única humanidad. Al despertar, Angela Merkel ha convertido su vida, ya no quiere seguir siendo una simple representante de los gestores financieros mundiales. Quiere dedicar el resto de su vida a ayudar a los demás, comprendiendo además la responsabilidad que tiene desde su posición.

¿Qué ocurriría entonces? Seguramente el resto de personas de su círculo de relaciones -todos representantes del capital financiero internacional, en una u otra posición-, al darse cuenta del cambio ocurrido en la canciller alemana, pensaría que se ha vuelto loca, e intentaría hacerla entrar en razón. Ya me imagino a su ministro de finanzas, Wolfgang Schäuble, intentando convencer a Merkel de visitar a un psiquiatra amigo, de manera discreta. Finalmente, viendo que no podían hacer cambiar de opinión a la convertida, comenzaría el trabajo para reemplazarla por alguien “más cuerdo”. Con extraordinaria inteligencia debería saber manejarse alguien en la posición que hemos imaginado para Angela Merkel, para evitar que lo desplazaran rápidamente de sus responsabilidades. Si no lo consiguiera, su vida habría cambiado pero el mundo seguiría igual que antes.

Esto que hemos imaginado para Merkel podríamos transferirlo a Mario Draghi, u Hollande, o incluso Rajoy -aunque de este último me cuesta más imaginarlo, quizás por haberlo vivido más de cerca en España-. Con toda probabilidad eso que hemos soñado no ocurrirá, pero me ha resultado muy gratificante pensar en una posibilidad así.

La historia humana está llena de momentos de grandeza y momentos de miseria. En ciertas encrucijadas históricas, elegir entre la grandeza y la miseria ha marcado el rumbo para varias generaciones. No sé si hoy estamos viviendo una encrucijada que más adelante se verá como de gran importancia histórica, pero es seguro que el momento actual de Europa es un recodo en que toca decidir algunas cuestiones importantes. Lamentablemente, nuestros “líderes” políticos y económicos parecen estar mucho más cerca de la miseria que de la grandeza. La forma en que están tratando el problema de la población de Grecia es muestra más que suficiente. Pero me gusta imaginar que algo pueda cambiar, que los pueblos, en un acto de valentía altamente superior al de sus “dirigentes”, obliguen a éstos a cambiar el rumbo de sus acciones.

domingo, 5 de julio de 2015

#Greferendum ¡Gracias pueblo de Grecia!

El pueblo de Grecia dice NO a las propuestas de la Troika en el referéndum. El sistema democrático y la esperanza de futuro para Europa salen reforzados.
Las “instituciones” -o sea la Troika- quería que el gobierno griego aceptara unas condiciones draconianas para prolongar el “rescate” económico del Estado y la banca griegos. El gobierno de Syriza estuvo negociando estas condiciones durante varios meses, y finalmente decidió consultar al pueblo, ya que esas condiciones estaban muy alejadas del programa electoral con que este partido ganó las pasadas elecciones generales en enero de este año.

La respuesta inmediata de los gobiernos europeos y el FMI fue oponerse al referéndum, aunque supongo que pronto se dieron cuenta que eso quedaba feo, si pretendían mantener un discurso democrático. Así que cambiaron la estrategia y, acompañados de la mayoría de medios de comunicación privados, comenzaron la campaña por el SI en el referéndum, intentando asustar a la población griega con el fantasma del desastre, para dar así luz verde a la propuesta de la Troika, que no traería más que miseria y pobreza, pero dentro del marco económico europeo.

Sin embargo, el pueblo no se ha dejado convencer y ha votado mayoritariamente por el NO, que en realidad es un SI a la dirección que Syriza pretende imponer a los acontecimientos en su empobrecido país. Es un SI a la esperanza de una Europa de los pueblos, y claramente un NO a una Europa de los capitales.

Hace varios años, cuando comenzaron las “primaveras” árabes en Túnez y Egipto, escribí un breve artículo titulado “La lección de Egipto”, en que reflexionaba sobre la posibilidad de que el ejemplo de estos países se extendiera a los países europeos, algo difícil de prever en ese momento. Sin embargo, poco después despertó el 15M en España, seguido de otras iniciativas similares como Occupy Wall Street, etc. Hoy Grecia dice NO a los planes de ajuste salvaje promovidos por la mayoría de gobiernos europeos y las instituciones financieras internacionales. Este NO puede extenderse a otros países del continente, lo que configuraría un panorama completamente nuevo -y mucho más esperanzador- para el proyecto europeo. En España ya se ven síntomas, y no me extrañará en absoluto que en poco tiempo más estos síntomas se contagien entre las poblaciones. Pido para que se cumpla este vaticinio.

sábado, 4 de julio de 2015

No nos representan

Europa es cada vez menos democrática. Las decisiones importantes se toman siempre entre unos pocos.Basta de “delegaciones de poder”. Que las poblaciones puedan decidir directamente.Los medios de comunicación confunden interesadamente Europa con sus gobiernos.
El domingo 5 de julio, el pueblo griego votará en un referéndum sobre la propuesta ofrecida al gobierno griego por las “instituciones europeas”. Cuando el primer ministro griego Tsipras convocó este referéndum cometió un pecado mortal según los poderes establecidos: pretender dejar en manos del pueblo una decisión tan importante.

Europa presume de democrática pero lo cierto es que, salvo excepciones, todas las decisiones importantes se toman en pequeños círculos. En algunos casos, los miembros de estos círculos han sido elegidos en elecciones libres -aunque sea muy discutible la forma que adoptan las respectivas leyes electorales- mientras que en otros casos ni siquiera eso. La democracia “representativa” estaba bien hace 200 años, pero hoy día, con los avances digitales, es absurdo que los parlamentos sigan funcionando del mismo modo, y mientras tanto la población alejada de la toma de decisiones.

Si en lugar de esclavizarnos al trabajo, o a la falta de este, viviéramos en sociedades auténticamente ocupadas en mejorar la vida de las personas, todos podríamos estar muy bien informados sobre los asuntos públicos, y participar con frecuencia en las decisiones. Sin embargo, esto es lo último que le interesa al poder, y los gobiernos europeos están formados mayoritariamente por personas que responden a los intereses de ese poder.

Para reforzar este estado de cosas, los medios de comunicación masiva, casi siempre privados, están dirigidos por personas afines a esos mismos círculos de poder, y obviamente están orientados a mantener el actual status quo. Prueba de ello es la intencionada confusión que se genera estos días al identificar a los gobiernos y las “instituciones” europeas con Europa. Europa no es la Comisión Europea, sino las personas que viven, sufren y aman en este continente. Pero no son estas personas las que se oponen al pueblo griego, son sus “representantes” quienes se plantan, sin consultar a sus respectivos “representados”, no sea cosa que alguno se lleve una sorpresa.

Los desalmados

Los gobiernos europeos, el FMI y el BCE se comportan como desalmados con el pueblo griego.Sólo ven los números, no las personas que hay detrás.El pueblo griego está llamado a decidir si todavía tiene alma.
Un desalmado es alguien que no tiene alma; alguien que, según los antiguos, no tiene ánima, no está animado, o sea que no está vivo. Uno no le pide nada a un muerto, porque asume que éste ya no puede hacer nada; sin embargo, mantenemos la creencia -y la esperanza- de que quienes están a cargo de los gobiernos europeos, del FMI o del BCE, son personas vivas, y por tanto esperamos de ellos algunas actitudes propias de un ser humano vivo.

Lamentablemente, día tras día nos van demostrando que estamos equivocados, que ya no queda vida en ellos, que son como zombies, autómatas que se comportan según intereses extraordinariamente mezquinos, con una estrechez de miras ridículamente cortoplacista aunque, tal vez, muy representativa de esta época. Han perdido toda capacidad de empatía con la población, sólo se entienden entre sus círculos de poder, con una elaborada jerga que les facilita el aislamiento y los protege de la realidad circundante.

Los restantes gobiernos europeos -que no sus pueblos, los cuales han vuelto a ser ignorados- exigen al gobierno griego varios imposibles: que traicione a quienes los han votado hace pocos meses, que traicione sus propias convicciones, que se suicide políticamente, que estrangule aún más a la extenuada población griega, y que haga todo eso aparentando normalidad, como si no pasara nada fuera de lo común. Quizás sea que están acostumbrados a estos comportamientos en otros gobiernos, que se esconden detrás de pantallas de plasma, o que ganan elecciones con un discurso de izquierda para inmediatamente comenzar a aplicar políticas opuestas a lo que habían prometido.

Hace unos años Michael Moore hizo la película “Psicópata”, referida al sistema sanitario en Estados Unidos, dando a entender que quienes lo controlaban eran personas con tendencia psicópata, incapaces de empatizar con los demás. Algo muy parecido ocurre con las “instituciones europeas”, aisladas en sus torres de marfil, tan lejos del suelo que sólo ven hormigas, no personas.

Mientras tanto, el gobierno griego ha cometido la peor de las traiciones, según la visión del poder: ha convocado un referéndum, pretendiendo que sea el pueblo soberano el que decida qué hacer. Ya se sabe que, para los poderosos, hay cuestiones demasiado importantes como para dejarlas en manos del pueblo. En cambio, quienes de verdad creemos en la libertad y la democracia pensamos lo contrario: hay cosas demasiado importantes como para dejarlas en manos de desalmados.