martes, 4 de diciembre de 2018

La identidad que viene del futuro

Para Simposio Latinoamericano CMEH, octubre 2018, Lima

Abstract:
¿Quiénes somos? Para responder a esta pregunta recurrimos al paisaje cultural en que hemos nacido y nos hemos formado, a nuestra biografía, nuestro carácter, nuestros estudios, nuestros gustos musicales, etc. ¿Qué pasaría si en lugar de mirar al pasado miráramos al futuro, y en lugar de decir "yo soy tal cosa" dijéramos "yo quiero ser tal otra"? En una época de reafirmación de las identidades culturales heredadas, nosotros reivindicamos el futuro, la libertad de elección, como eje identitario.

¿Quién soy? Se supone que Sócrates decía aquello de “conócete a ti mismo”, pero yo me pregunto: ¿quién es ese sujeto que se debe conocer a sí mismo? Si me miro al espejo, me reconozco (casi siempre), si veo mi nombre escrito, me reconozco. Hay infinidad de situaciones en las cuales me reconozco; por lo tanto, parece que tengo muy claro quién soy. Sin embargo, a la hora de responder a la pregunta inicial uno duda… ¿quién soy? Sólo tengo respuestas predefinidas cuando se trata de una pregunta superficial, como la que hacen en la recepción del médico, o en el check-in del mostrador de una aerolínea. Pero si hago la pregunta con cierta profundidad, la respuesta no surge fácilmente. Además, compruebo que la respuesta cambia según el momento. ¿Después de comer, con la panza bien llena, soy el mismo que era hace un rato, cuando me sentía famélico?, ¿soy el mismo antes, durante o después de una discusión?, ¿y si en lugar de una discusión se trató de un acto de amor? Nosotros no vamos a buscar una respuesta a esta pregunta hoy; lo que vamos a proponer es cambiarla por ¿quién quiero ser?

Cuando conocemos a alguien, solemos presentarnos diciendo en primer lugar nuestro nombre; a continuación, dependiendo de la circunstancia, indicamos de dónde venimos, a qué nos dedicamos, nuestra situación familiar, etc. Lo del nombre parece bastante razonable y práctico, porque así le decimos a la otra persona cómo se puede dirigir a nosotros, facilitando la relación. En cuanto al resto de información, suele estar referida a aspectos de nuestro pasado y nuestro presente. Todavía no conozco a nadie que se presente diciendo “Hola, me llamo Fulanito y me gustaría dedicarme a la pintura” o “soy médico, pero me gustaría dejar de trabajar y poder viajar por el mundo”.

Mucho más radical es la situación cuando tenemos que rellenar algún formulario, tanto si es oficial como si no lo es. Inmediatamente después del nombre y algún tipo de identificación oficial, viene la fecha y lugar de nacimiento. En realidad, con estos pocos datos ya podemos dar por identificada a la persona. “Roy Batty, nacido el 8 de enero de 2016 en Marte, androide de la serie Nexus-6”.

Sea cual sea nuestra biografía, nuestro nombre junto con la fecha y lugar de nuestro nacimiento nos marcan. ¿Está aquí la esencia de nuestra identidad?, ¿somos un producto de la coordenada espacio-temporal en que nos tocó nacer? Está claro que la fecha y lugar de nacimiento nos dicen muchas cosas sobre el ambiente en que le tocó nacer, y seguramente criarse, a una persona. No es lo mismo haber nacido en Alemania en 1930, justo antes del acceso al poder del nazismo, que haberlo hecho en 1950, después de su derrota; ni es lo mismo nacer a comienzos del siglo XXI en un lugar pobre del África negra o en la rica y próspera Noruega, o haberlo hecho en España en plena edad media, en la América precolombina o en la Roma imperial. Si además podemos aportar algo más de información sobre la situación social en que se nació, con más probabilidad nos haremos una idea de algunas características de esa persona. Estamos describiendo situaciones socio-culturales diametralmente opuestas, con creencias religiosas, supersticiones, ideologías políticas o paradigmas científicos completamente diferentes. No obstante, en todos esos lugares podríamos encontrar personas con aspiraciones similares. Donde su pasado los condena a ser irremisiblemente diferentes, su imagen de futuro podría unirlos.

Estamos diciendo que habitualmente definimos la identidad de una persona a partir de hechos de su pasado, empezando por su nacimiento, y de hecho así es como solemos vernos a nosotros mismos. Sin embargo, esto no es más que una posibilidad; en la actualidad se dicen cosas como “somos lo que comemos”; hay mucha gente preocupada por aquello que come, sobre todo en aquellas sociedades en que la comida está al alcance de la gran mayoría, porque lamentablemente en otros lugares todavía se come lo que se puede. Pero volviendo a nuestros amigos más ricos, parecería que la identificación principal es con el propio cuerpo, con aquello que lo alimentamos; si como lechugas o zanahorias seré un tipo de persona, mientras que si como grasas saturadas seré otro tipo muy distinto.

Nosotros aprovecharemos este escenario para proponer una alternativa: podríamos intentar definir la identidad a partir de las aspiraciones a futuro; en concreto, podríamos intentar vernos a nosotros mismos con el prisma de aquello que queremos hacer, de cómo queremos ser, de la situación en que queremos estar, de aquello que queremos legar para las generaciones futuras; finalmente, de cómo queremos continuar después del fin de la vida de nuestro cuerpo. Las aspiraciones a futuro nos indican el camino del quehacer diario; por lo tanto, al tomarlas como base, estamos tomando como base también el hacer.

De este modo, al conocer a alguien nuevo uno se podría presentar como “hola, me llamo Fulanito y quisiera erradicar las armas nucleares del planeta”; “hola, me llamo Menganita y me gustaría que todas las personas nos sintiéramos y nos tratáramos como hermanos”; “hola, me llamo Sutanite y aspiro a que haya libertad total para elegir el género y el tipo de relaciones sexuales que uno quiera”, y así siguiendo, cada uno identificándose con aquello a lo que aspira. También podría haber presentaciones más íntimas: “hola, me llamo K y quisiera tener menos miedos”; “hola, me llamo X y me gustaría amar a toda la humanidad”; “hola, aspiro a tratar a los demás como quiero que me traten, y para empezar no quiero identificarme con ningún nombre”.

La pregunta por la propia identidad es una pregunta muy antigua en el ser humano, y que apunta a su esencia, a aquello que lo define como tal, y en el plano personal a aquello que me define a mí mismo. Evidentemente, no podemos reducir semejante tema a un único aspecto, referido a las aspiraciones a futuro; además, por lo visto hasta ahora, hay multitud de elementos que contribuyen a definirla. Por lo tanto, nos conformaremos con destacar un aspecto que nos parece muy importante: la identidad es un significado intencional dado por nuestra propia conciencia; no se trata de algo estático, determinado por ciertos parámetros fijos, sino de algo absolutamente dinámico y dependiente de nuestra mirada intencional. De hecho, al proponer basar nuestra identidad en nuestras aspiraciones, estamos pensando en una identidad que no está terminada, que no es definitiva ni está claramente definida; estamos hablando de una identidad en permanente construcción y cambio.

La identidad no es algo que uno hereda pasivamente sino algo que se construye; la propia identidad es un acto de creación, es la obra de toda una vida. No somos algo que se definió el día que nacimos al mundo, ni mucho menos algo que definieron las generaciones que nos precedieron; todo ello forma parte de nuestro bagaje, y son las herramientas iniciales que podemos utilizar para construirnos a nosotros mismos. En el pasado vamos acumulando experiencias que, bien utilizadas, nos servirán para avanzar mejor en nuestro camino elegido. En rigor, ni siquiera deberíamos usar el verbo “ser” en presente, porque no “somos” sino que “vamos siendo”; a cada momento, cada día, cada año, vamos construyendo nuestra vida, vamos siendo nosotros mismos. Si somos conscientes de que la dirección en la cual vamos a llevar esa construcción está configurada desde el futuro, en el momento en que pongamos el acento en nuestras aspiraciones más profundas estaremos definiendo nuestro ser; si no lo hacemos, tenderemos a repetir aquello que conocemos, poniendo de esta manera el pasado en el futuro.

Así, dentro de los límites de los enormes condicionamientos con que uno nace, más los que va adquiriendo con el transcurrir, uno tiene libertad para elegir cómo quiere ser, y tiene así la posibilidad de concretarlo.

martes, 9 de febrero de 2016

Macri presidente de Argentina: la revancha de los ricos

Detrás del cambio de gobierno en Argentina, se esconde un rechazo visceral de las capas más pudientes de la sociedad hacia los peyorativamente llamados “cabecitas negras”.
Hace poco volví de Argentina, donde tuve oportunidad de vivir las primeras semanas de Macri como presidente del país. Debo advertir que siempre he pensado que la presidencia de Macri sería funesta para Argentina, así que no es sorprendente que diga que las primeras medidas me parecieron, casi todas, muy negativas.

No obstante, me sorprendió la velocidad y virulencia de algunas acciones, que me hicieron recordar aquellos hechos ocurridos en 1955, cuando un golpe de Estado echó a Perón del gobierno. En ese momento, los militares golpistas pretendieron hacer olvidar los 10 años de gobierno peronista, como si éstos nunca hubieran existido. No se trataba de cambiar el rumbo político del país, se trataba de deshacer todo lo hecho por Perón (y Evita). El caso más prototípico fue el Hospital de Niños que se había comenzado a construir en Buenos Aires, y que iba a ser el más grande de América Latina. El gobierno golpista paralizó las obras, dejando el edificio “en los huesos”, como mudo testigo de lo que pudo ser y no fue. Durante décadas, este edificio se transformó en el Albergue Warnes, donde se mudaron a vivir familias que lo preferían a las villas miseria que campaban por la ciudad y sus alrededores. El edificio no contaba con agua ni desagües ni electricidad, y los propios ocupantes se ocuparon de tapar los huecos para las ventanas y puertas.

En las pocas semanas que lleva Macri en la presidencia, parece que el objetivo fuera similar. En primer lugar, despidiendo a todos los funcionarios públicos que hubieran entrado a trabajar en algún organismo en los últimos años, sin importar el empleo que ocupaban ni su idoneidad para el puesto. En segundo, desmontar los organismos creados por el último gobierno, sin tampoco evaluar su utilidad. Primero echó a las personas y cerró los organismos, y luego ya veremos como sigue. Ejemplo de este último caso es el Centro Cultural Néstor Kirchner, el centro de estas características más grande de Latinoamérica, inaugurado hacía poco, del cual había oído bastantes elogios. Macri echó a todos los empleados apresuradamente (sí, todos, no sólo los directivos) y como consecuencia el CC estaba cerrado y no pude visitarlo. Puedo entender que el gobierno actual quiera cambiar a los directivos, y que incluso quiera cambiarle el nombre y la orientación ideológica, pero me parece algo enfermizo que se lo cierre así, sin más. Es como si Miterrand, al llegar a la presidencia de Francia, una de las primeras cosas que hubiera hecho hubiera sido cerrar el Centro Georges Pompidou.

Con todo esto no puedo más que leer entre líneas una cierta revancha que va mucho más allá de las diferencias económicas o políticas, como si durante los 12 años del gobierno de los Kirchner los pobres hubieran adquirido demasiada visibilidad, demasiados derechos, como si se hubieran atrevido a pisar los mismos espacios que los ricos, y esto resulta una afrenta para estos últimos.

Claro que Macri no ganó únicamente con el voto de los ricos, pero fueron éstos quienes lo encumbraron en primer lugar, siendo además parte de su entorno inmediato, y sin duda su gobierno los representa antes que a nadie.

Después de los despidos y cierres, le ha seguido el infame y chapucero encarcelamiento de Milagro Sala (al respecto, ver el excelente artículo del ex juez Zaffaroni). Muy pocos días después de asumir la presidencia, Macri pidió sanciones para Venezuela desde el Mercosur, por tener presos políticos. Pocas semanas después, Macri ya tiene su primer presa política. Es difícil encontrar tanta incoherencia en tan poco tiempo.

domingo, 12 de julio de 2015

La Europa de dos velocidades

Mientras el grupo de los #eurodesalmados avanza aceleradamente hacia la deshumanización, una parte cada vez más importante de la población quiere ir en otra dirección.
En los últimos años se ha hablado bastante de una posible Europa de dos velocidades: los países más ricos del norte, siempre tan eficientes, marcharían raudamente hacia una mayor integración económica, lo que les permitiría explotar mejor a sus “hermanos pobres” del sur, que irían a una velocidad, supuestamente más lenta, hacia el empobrecimiento.

Con el comportamiento psicópata del grupo de los #eurodesalmados, más conocido como Eurogrupo, hacia el pueblo de Grecia, se ve claramente las dos Europas que se mencionan, pero cambia ligeramente el sentido según mi lectura: mientras hay una Europa que se deshumaniza aceleradamente, adquiriendo las conductas propias de los zombies, inmunes a cualquier sentimiento, recluidos en celdas de oro y marfil, rodeados de ordenadores que solo muestran números y gráficas, hay otra Europa que pugna por abrirse paso. Hace poco esta Europa estaba escondida, y parecía no existir. Pero en los últimos años ha comenzado a manifestarse: el 15M en España, seguido desde el año pasado de nuevas agrupaciones políticas que van ganando cuotas de poder, y por supuesto el fenómeno de Syriza en Grecia, primer partido político que gana el poder en un Estado europeo y que propugna claramente una nueva orientación política y económica, son dos buenos ejemplos.

Estas dos Europas no se pueden dividir por su origen geográfico ni cultural. En cualquier punto podremos encontrar a los miembros de una y de otra, rodeados de una masa mayoritaria que de momento no tiene claro para qué lado decantarse. Por supuesto que la primera Europa, la de los números y sus medios de comunicación bien pagados, es mucho más rica y poderosa que la segunda, la de las personas. Pero esta ha sido la historia del ser humano desde hace milenios, y de una u otra manera el bando de las personas siempre acaba ganando. Porque el mundo de los desalmados se sostiene sobre el de las personas, y en el momento en que éstas cobran conciencia de esa situación -algo que siempre acaba sucediendo- simplemente con moverse de sitio tienen suficiente. Y el castillo de naipes de los números se desploma por su propio peso.

Así que armémonos de paciencia y vayamos preparando nuestra cintura, para cuando llegue el momento de hacerse a un lado y dejar caer al mastodonte Midas, con sus manos cubiertas de oro y su corazón congelado.

jueves, 9 de julio de 2015

La hora de los valientes

¿Qué pasaría si algún poderoso tuviera una revelación que cambiara la dirección de su vida, orientándola hacia las otras personas?
Imaginemos la siguiente escena: Frau Merkel se acuesta esta noche a dormir, con toda seguridad a una hora prudente. Durante la noche, tiene un sueño revelador; en ese sueño tiene una experiencia de tipo trascendental, que le hace sentir a todos los seres humanos como sus hermanos, comprendiendo que es parte de una única humanidad. Al despertar, Angela Merkel ha convertido su vida, ya no quiere seguir siendo una simple representante de los gestores financieros mundiales. Quiere dedicar el resto de su vida a ayudar a los demás, comprendiendo además la responsabilidad que tiene desde su posición.

¿Qué ocurriría entonces? Seguramente el resto de personas de su círculo de relaciones -todos representantes del capital financiero internacional, en una u otra posición-, al darse cuenta del cambio ocurrido en la canciller alemana, pensaría que se ha vuelto loca, e intentaría hacerla entrar en razón. Ya me imagino a su ministro de finanzas, Wolfgang Schäuble, intentando convencer a Merkel de visitar a un psiquiatra amigo, de manera discreta. Finalmente, viendo que no podían hacer cambiar de opinión a la convertida, comenzaría el trabajo para reemplazarla por alguien “más cuerdo”. Con extraordinaria inteligencia debería saber manejarse alguien en la posición que hemos imaginado para Angela Merkel, para evitar que lo desplazaran rápidamente de sus responsabilidades. Si no lo consiguiera, su vida habría cambiado pero el mundo seguiría igual que antes.

Esto que hemos imaginado para Merkel podríamos transferirlo a Mario Draghi, u Hollande, o incluso Rajoy -aunque de este último me cuesta más imaginarlo, quizás por haberlo vivido más de cerca en España-. Con toda probabilidad eso que hemos soñado no ocurrirá, pero me ha resultado muy gratificante pensar en una posibilidad así.

La historia humana está llena de momentos de grandeza y momentos de miseria. En ciertas encrucijadas históricas, elegir entre la grandeza y la miseria ha marcado el rumbo para varias generaciones. No sé si hoy estamos viviendo una encrucijada que más adelante se verá como de gran importancia histórica, pero es seguro que el momento actual de Europa es un recodo en que toca decidir algunas cuestiones importantes. Lamentablemente, nuestros “líderes” políticos y económicos parecen estar mucho más cerca de la miseria que de la grandeza. La forma en que están tratando el problema de la población de Grecia es muestra más que suficiente. Pero me gusta imaginar que algo pueda cambiar, que los pueblos, en un acto de valentía altamente superior al de sus “dirigentes”, obliguen a éstos a cambiar el rumbo de sus acciones.

domingo, 5 de julio de 2015

#Greferendum ¡Gracias pueblo de Grecia!

El pueblo de Grecia dice NO a las propuestas de la Troika en el referéndum. El sistema democrático y la esperanza de futuro para Europa salen reforzados.
Las “instituciones” -o sea la Troika- quería que el gobierno griego aceptara unas condiciones draconianas para prolongar el “rescate” económico del Estado y la banca griegos. El gobierno de Syriza estuvo negociando estas condiciones durante varios meses, y finalmente decidió consultar al pueblo, ya que esas condiciones estaban muy alejadas del programa electoral con que este partido ganó las pasadas elecciones generales en enero de este año.

La respuesta inmediata de los gobiernos europeos y el FMI fue oponerse al referéndum, aunque supongo que pronto se dieron cuenta que eso quedaba feo, si pretendían mantener un discurso democrático. Así que cambiaron la estrategia y, acompañados de la mayoría de medios de comunicación privados, comenzaron la campaña por el SI en el referéndum, intentando asustar a la población griega con el fantasma del desastre, para dar así luz verde a la propuesta de la Troika, que no traería más que miseria y pobreza, pero dentro del marco económico europeo.

Sin embargo, el pueblo no se ha dejado convencer y ha votado mayoritariamente por el NO, que en realidad es un SI a la dirección que Syriza pretende imponer a los acontecimientos en su empobrecido país. Es un SI a la esperanza de una Europa de los pueblos, y claramente un NO a una Europa de los capitales.

Hace varios años, cuando comenzaron las “primaveras” árabes en Túnez y Egipto, escribí un breve artículo titulado “La lección de Egipto”, en que reflexionaba sobre la posibilidad de que el ejemplo de estos países se extendiera a los países europeos, algo difícil de prever en ese momento. Sin embargo, poco después despertó el 15M en España, seguido de otras iniciativas similares como Occupy Wall Street, etc. Hoy Grecia dice NO a los planes de ajuste salvaje promovidos por la mayoría de gobiernos europeos y las instituciones financieras internacionales. Este NO puede extenderse a otros países del continente, lo que configuraría un panorama completamente nuevo -y mucho más esperanzador- para el proyecto europeo. En España ya se ven síntomas, y no me extrañará en absoluto que en poco tiempo más estos síntomas se contagien entre las poblaciones. Pido para que se cumpla este vaticinio.

sábado, 4 de julio de 2015

No nos representan

Europa es cada vez menos democrática. Las decisiones importantes se toman siempre entre unos pocos.Basta de “delegaciones de poder”. Que las poblaciones puedan decidir directamente.Los medios de comunicación confunden interesadamente Europa con sus gobiernos.
El domingo 5 de julio, el pueblo griego votará en un referéndum sobre la propuesta ofrecida al gobierno griego por las “instituciones europeas”. Cuando el primer ministro griego Tsipras convocó este referéndum cometió un pecado mortal según los poderes establecidos: pretender dejar en manos del pueblo una decisión tan importante.

Europa presume de democrática pero lo cierto es que, salvo excepciones, todas las decisiones importantes se toman en pequeños círculos. En algunos casos, los miembros de estos círculos han sido elegidos en elecciones libres -aunque sea muy discutible la forma que adoptan las respectivas leyes electorales- mientras que en otros casos ni siquiera eso. La democracia “representativa” estaba bien hace 200 años, pero hoy día, con los avances digitales, es absurdo que los parlamentos sigan funcionando del mismo modo, y mientras tanto la población alejada de la toma de decisiones.

Si en lugar de esclavizarnos al trabajo, o a la falta de este, viviéramos en sociedades auténticamente ocupadas en mejorar la vida de las personas, todos podríamos estar muy bien informados sobre los asuntos públicos, y participar con frecuencia en las decisiones. Sin embargo, esto es lo último que le interesa al poder, y los gobiernos europeos están formados mayoritariamente por personas que responden a los intereses de ese poder.

Para reforzar este estado de cosas, los medios de comunicación masiva, casi siempre privados, están dirigidos por personas afines a esos mismos círculos de poder, y obviamente están orientados a mantener el actual status quo. Prueba de ello es la intencionada confusión que se genera estos días al identificar a los gobiernos y las “instituciones” europeas con Europa. Europa no es la Comisión Europea, sino las personas que viven, sufren y aman en este continente. Pero no son estas personas las que se oponen al pueblo griego, son sus “representantes” quienes se plantan, sin consultar a sus respectivos “representados”, no sea cosa que alguno se lleve una sorpresa.

Los desalmados

Los gobiernos europeos, el FMI y el BCE se comportan como desalmados con el pueblo griego.Sólo ven los números, no las personas que hay detrás.El pueblo griego está llamado a decidir si todavía tiene alma.
Un desalmado es alguien que no tiene alma; alguien que, según los antiguos, no tiene ánima, no está animado, o sea que no está vivo. Uno no le pide nada a un muerto, porque asume que éste ya no puede hacer nada; sin embargo, mantenemos la creencia -y la esperanza- de que quienes están a cargo de los gobiernos europeos, del FMI o del BCE, son personas vivas, y por tanto esperamos de ellos algunas actitudes propias de un ser humano vivo.

Lamentablemente, día tras día nos van demostrando que estamos equivocados, que ya no queda vida en ellos, que son como zombies, autómatas que se comportan según intereses extraordinariamente mezquinos, con una estrechez de miras ridículamente cortoplacista aunque, tal vez, muy representativa de esta época. Han perdido toda capacidad de empatía con la población, sólo se entienden entre sus círculos de poder, con una elaborada jerga que les facilita el aislamiento y los protege de la realidad circundante.

Los restantes gobiernos europeos -que no sus pueblos, los cuales han vuelto a ser ignorados- exigen al gobierno griego varios imposibles: que traicione a quienes los han votado hace pocos meses, que traicione sus propias convicciones, que se suicide políticamente, que estrangule aún más a la extenuada población griega, y que haga todo eso aparentando normalidad, como si no pasara nada fuera de lo común. Quizás sea que están acostumbrados a estos comportamientos en otros gobiernos, que se esconden detrás de pantallas de plasma, o que ganan elecciones con un discurso de izquierda para inmediatamente comenzar a aplicar políticas opuestas a lo que habían prometido.

Hace unos años Michael Moore hizo la película “Psicópata”, referida al sistema sanitario en Estados Unidos, dando a entender que quienes lo controlaban eran personas con tendencia psicópata, incapaces de empatizar con los demás. Algo muy parecido ocurre con las “instituciones europeas”, aisladas en sus torres de marfil, tan lejos del suelo que sólo ven hormigas, no personas.

Mientras tanto, el gobierno griego ha cometido la peor de las traiciones, según la visión del poder: ha convocado un referéndum, pretendiendo que sea el pueblo soberano el que decida qué hacer. Ya se sabe que, para los poderosos, hay cuestiones demasiado importantes como para dejarlas en manos del pueblo. En cambio, quienes de verdad creemos en la libertad y la democracia pensamos lo contrario: hay cosas demasiado importantes como para dejarlas en manos de desalmados.

lunes, 28 de julio de 2014

Al pueblo humanista: Palestina e Israel, el día después de Gaza

Autor: Aaron Elberg

En algún momento cesará el fuego. Quizás en un par de días, quizás en un par de semanas, pero en algún momento el tronar de los cañones y los misiles se apagará. Hasta que ese momento llegue, se sumarán aun varios muertos más por un lado, varias decenas de heridos por el otro, cada bando tratando de infligir más daño al otro hasta el último momento, tratando de lograr "la imagen de la victoria". 

sábado, 6 de abril de 2013

Esbozo de una fundamentación de la identidad

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La identidad (individual, cultural, social, universal) como resultado de la necesidad de identificación de la conciencia, en su relación estructural con el mundo.

Cuando hablamos de estudios postcoloniales estamos tomando como referencia la época llamada “colonialista” de los siglos XIX y XX, que es el momento en que las potencias europeas colonizan África, la India y otros lugares del Asia, a pesar de que el colonialismo es mucho más antiguo, y todavía sigue vigente bajo distintas formas.

martes, 26 de julio de 2011

Democracia formal o real

El ser humano aspira a su liberación. Ya desde el inicio de la especie (y mucho antes tal vez) la evolución se dirigió hacia la liberación progresiva de los condicionamientos naturales y sociales. Así, comenzando por la domesticación del fuego, el ser humano, poco a poco, se ha ido liberando de las condiciones naturales, al punto que hoy ya puede volar fuera del planeta.